Tabúes que caen: comerciar con otros países es siempre bueno
Natalia Motyl
Economista de la Fundación Libertad y Progreso. Analista económica y economista (UBA)


¿Por qué comercian los países?

Durante mucho tiempo en nuestro país se ha formado una serie de tabúes alrededor del comercio internacional, basados en una serie de absurdas creencias, fundamentalmente desde grupos populistas de centro-izquierda, de que relacionarse con otros países está mal. No existe nada más irracional que considerar que una posibilidad de no intercambio sea más favorable que otra de intercambio.

Existen dos razones totalmente lógicas que justifican el comercio entre países:

1- El principio de diferencia: los países no son iguales entre sí. Esa diferencia permite que a través del comercio todos puedan beneficiarse ya que cada uno podrá producir lo que sabe hacer relativamente mejor que el otro, para luego intercambiarlo.


2- Desarrollo de economías de escala: gracias a la especialización los países podrán producir bienes en grandes escalas y, asimismo, ser más eficientes.

En definitiva, cada país se especializará en la producción de un bien en el cual posee una ventaja comparativa. 

¿Qué son las ventajas comparativas? Sencillo, un país tendrá ventaja comparativa sobre la producción de un determinado bien si el costo de oportunidad de la producción de ese bien en términos de otro bien es inferior en este país de lo que es en otro país. El costo de oportunidad es la cantidad de bienes que se podrían haber producido con los recursos utilizados para producir el otro bien.

Existe un modelo económico que a mi parecer explica de forma bastante sencilla y sistemática las ganancias del comercio: el modelo ricardiano. Cabe aclarar que un modelo económico es una representación de algún aspecto de la realidad, por lo tanto, es necesario tener bien presente que no es la realidad en sí sino una simplificación bastante acotada de la misma.

El modelo ricardiano se basa en los siguientes supuestos:

- El comercio internacional se debe a las diferencias de la productividad de trabajo. Obviamente es un supuesto bastante fuerte y bastante reprochable aunque no nos desvía de las conclusiones.

- Existen sólo dos economías: por ejemplo Argentina y Bolivia.

- Existen sólo dos bienes: petróleo y gas

- Existe sólo un factor de producción en cada economía: mano de obra.

- Existe una misma tecnología con coeficientes fijos, sin embargo, los requerimientos de trabajo (L) difieren entre países y cada sector.

- L es móvil entre sectores pero no entre países

- El mercado es de competencia perfecta

- Existe pleno empleo

- No hay costos de transporte ni barreras a la entrada

Pues bien, observemos que es lo sucede si, por ejemplo, para producir petróleo la Argentina necesita 4 horas de trabajo y Bolivia requiere de 6 hs, mientras que para producir gas, Argentina necesita 6 hs de trabajo y Bolivia 3 hs.

 Petróleo Gas
 Argentina 4 6
 Bolivia 6 3


Como podemos atinar, claramente, es que Bolivia tiene ventajas comparativas en la producción de gas ya que el costo de producción es igual a 0,5 (3/6) y Argentina tiene ventaja comparativa en la producción de petróleo ya que el costo de oportunidad es igual a 2/3.

En este caso particular la Argentina le conviene producir petróleo e intercambiarlo, posteriormente, por gas de Bolivia y viceversa. Ambos países se beneficiarían de comercio que si intentarán cerrarse y producir todo.

¿Cuáles son las ganancias de comerciar?

1- Se incrementa la producción mundial de cada bien por efecto de la especialización

2- Suben las posibilidades de consumo de cada país.

3- Como se incrementan los bienes que satisfacen necesidades entonces aumenta el bienestar de las personas.

En definitiva, si queremos progresar, vivir mejor y desarrollar de forma plena nuestras capacidades es imprescindible estar abiertos al mundo y, así, generar un estructura productiva que esté a la altura de los primeros países.

Lunes, 29 de julio de 2019