Ganó casi un millón de dólares al Fortnite y la AFIP se relame
Martín Olivera
Estudiante de Economía (UBA). Liberal en formación


 Como todo deporte, el Fornite le llevó tiempo, dedicación y esfuerzo a Tiago " K1ng " Lapp, el "centenial" de 13 años que acaba de ganar novecientos mil dólares en el quinto puesto de la competencia que se jugó en Nueva York.

Tiago es un atleta de los e-sport o deportes electrónicos. Como en los deportes de contacto, este también implica sangre, sudor y lágrimas. Preparación, concentración, confianza en uno mismo son condiciones comunes a las de cualquier disciplina. La carrera es impiadosa. Ser el "Messi" de los e-sport no es menos sacrificado que el del fútbol "analógico". De hecho, su madre fue bastante crítica por los hábitos de Tiago, al rechazar que jugara más de diez horas por día frente a la pantalla.

Es que eso son. Deportistas de plataformas de videojuegos que ganan o pierden en estrategias, disparos y campos de batallas disímiles. 

En febrero de este año había más de 200 millones de jugadores de Fornite registrados. Ellos utilizan dos modalidades: Save the World, que es pago, y Battle Royale, la más popular y gratuita, aunque con compras internas. Ahí es donde más dinero consigue Epic Games, la empresa creadora. Lo hace gracias a la venta de pases de batallas, bailes y objetos para customizar a los personajes. De hecho, aunque es gratuita, generó ganancias por dos millones y medio de dólares.  

Fortnite es el más popular de los e-sport, un mercado que crece al ritmo de internet, un 40% anual y que vendió 500 millones de licencias para jugarlo. En la Argentina, los "deportistas" de Fortnite tienen los mismos contratiempos que en gimnasia y esgrima o la jabalina: no tienen medios para desplegar su capacidad. No hay inversión en tecnología, ni innovación de las plataformas, ni herramientas digitales que favorezcan al competidor.

Digamos que el e-deportista se arregla como puede, desde la consola o la computadora de su casa, sin ningún tipo de aliciente -ni económico, ni moral, ni siquiera social, ya que el Fornite es considerado un "juego" y no un "deporte".

Que ningún organismo -ni estatal, ni privado- haya apoyado a Tiago Lapp no es tan grave como que ahora le caigan encima como un león hambriento a ver qué rebanada le pueden sacar de su jugoso premio.

Porque ahora sí, con casi un millón de dólares en el bolsillo, Tiago es un auténtico "King". Y la AFIP se relame pensando con cuánto podrá quedarse de ese botín por el que no invirtió un centavo y que ni siquiera se ganó en la Argentina.

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Alguno de los 163 impuestos/anzuelos aplicarán en este caso, que es atípico y que ni siquiera encuadra en la legislación laboral (el acreedor es un niño de 13 años). Tampoco es una apuesta o sorteo, por lo tanto no podría retenerle el 31% de ese importe. ¿Podría cobrarle Ganancias cuando claramente no es fruto de una actividad lucrativa constante, condición para retener el importe mencionado?- ¿Cómo justificará el ingreso cuando llegue al país?

¿Cuál es el delito de haber ganado un certamen? ¿Ninguno? ¿Entonces por qué ese acoso aún antes de que retorne a su Tigre natal?

Tiago fue el quinto ganador de un certamen donde los otros cuatro eran estadounidenses. Allá, los 5 dejarán el 30 por ciento de lo que ganaron en concepto de tributos al fisco estadounidense. Solo uno de ellos, el argentino, teme seguir achicando la torta en porciones cada vez más generosas. 

Ahora que hay un suculento ganador el Estado se acordó de los ciberatletas. Los mismos que hasta ayer eran "jugadores de play". Ahora la AFIP quiere quedarse con parte del premio, y calcula que podría sacarle unos 40 millones de pesos.

Para Tiago, vencer a los tiros en una plataforma online resultó bastante más sencillo que proteger su bien ganada fortuna de las garras implacables del Estado. Ser ciberatleta es una odisea, pero ser contribuyente argentino... no es para cualquiera



Martes, 30 de julio de 2019
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