Cómo cortar el cuello de botella que asfixia a choferes y usuarios de taxis
Por: Gino Russo
Libertario/Anarco-capitalista, Rothbardiano puro. En twitter soy @finoruso


El conflicto de los taxis se acaba desregulando el sector; la eliminación de las licencias extorsivas, a través de la exención del pago de tributos por el monto total que pagaron para obtener la licencia ajustado a la inflación, teniendo en cuenta la trayectoria y antigüedad. En el hipotético caso que haya gente que compró, a su vez, licencias de particulares, se aplicaría lo mismo, una eximición de pago de impuestos; porque las licencias son parte del problema originado por el gobierno y no de los particulares que, a su vez en su poder, pudieron venderlas o alquilarlas. Es el que tiene que dar la solución, como, por ejemplo, la eximición de impuestos por el monto de la licencia.

A través de la desregulación se eliminarían costos totalmente innecesarios e improductivos que van a hacer al taxi más competitivos, como Uber o Cabify

También la eliminación de la tarifa mínima impuesta desde la poltrona del gobierno. Que la fije el mercado. Oferta y demanda. Que el mercado, o sea, los consumidores, fijen el precio por pagar un servicio y no un político de turno.

Las licencias son el cuello de botella por excelencia para la competencia, porque deja afuera a los que quieren trabajar y extorsiona incluso a los que disponen pagar por ella. Nadie debería pagar por semejante robo. Estas licencias, totalmente ridículas, aparte de monopolizar un sector que impide la entrada de nuevos competidores, dejan afuera a muchas ideas, creaciones de empleo y mejores servicios que podría brindar cualquier nueva idea disruptiva en ese sector.

Por todos estos motivos, los taxistas, deberían pedir la eliminación de licencias y la desregulación de su sector y por qué no, exigir que les bajen los impuestos. Espero que, para mejorar el servicio y dejar que nuevos competidores ingresen al mercado  (y no que pertenezca a un solo grupo monopolístico protegido por el Estado, que a bases de hiper-regular el sector y otorgar licencias totalmente extorsivas), gente quede desempleada, no se mejore el servicio... ya que, cuando hay predominancia de uno solo el servicio tiende a empeorar, nunca a mejorar. 

Aclaremos dos cosas: uno es el monopolio estatal que es concedido por el Estado para operar tranquilamente sin ningún tipo de competencia alguna y un monopolio del mercado, que es el que sirvió a los consumidores con una excelente calidad a un menor precio y aun así continuamente puede perder su poder, ya que básicamente hay competencia propiamente dicha y puede desaparecer si no satisface las necesidades al consumidor ira a la quiebra porque depende exclusivamente de los consumidores. Esto es, debido a la falta de competencia del sector, causado por las barreras burocráticas, que son obstáculo para las nuevas creaciones de puestos de trabajo y para empresas que vienen a mejorar la calidad del servicio adecuándose a las necesidades del consumidor, no por el contrario, no a la ocurrencia de un político.

Restringir las licencias y hacer que la oferta de taxis sea baja para que los que estén en el juego se beneficien por ello, y elevar su precio para que pocos ingresen al mismo o fijar una tarifa mucho más cara que lo que el mercado demandaría, o de un mafioso sindical que lo único que hace es empobrecer a los demás quitándole compulsivamente su ingreso a través del Estado, o cobre fortunas porque la ley obliga a los trabajadores registrados a tener una obra social manejada por estos mafiosos, sin poder rechazar este ´´supuesto beneficio´´. 

El aval estatal hace más miserable el sueldo, gracias a la expropiación del fruto del trabajo, que nada de esto hubiese pasaría si eliminásemos las licencias y desregulásemos el sector; que los usuarios/consumidores demanden este servicio y que haya libre competencia en el sector. 

Las opciones que presento, según mi opinión, son viables para acabar con este conflicto.

Publicado en Mises Report

Martes, 6 de agosto de 2019
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