Para mirar y aprender: ¿qué tiene Texas que tanto le falta a la Argentina?
Angeles López
Editora Visión Liberal


Es verdad que la esclavitud, el racismo y el petróleo marcaron a fuego la historia de Texas. Esta semana, veintidós muertos en El Paso, en la frontera con México, reveló que aún perduran lastres de esa historia. Un supremacista blanco disparando como un poseído contra la gente en un Walmart es la versión consumista y moderna de las películas de John Wayne, ardid con el que Hollywood intentaba disimular la rebelión de los tejanos porque no querían abolir la esclavitud en la Nueva República.

Con las contradicciones propias que todas las ciudades y países tienen, Texas es también noticia por la claridad de algunas acertadas decisiones económicas y políticas. Tanto que si fuera un país, sería uno de los más prósperos del mundo.

Son treinta millones de personas que comparten un PBI de dos billones de dólares (quintuplica al argentino) que crecieron gracias a la producción energética, el campo, los servicios y la tecnología. "De no haber transitado por caminos tan tortuosos en las últimas décadas y haber mantenido un rumbo coherente, la Argentina actual podría parecerse bastante al gran estado de la estrella solitaria, como se lo conoce por su bandera", escribió el candidato a vicepresidente por Despertar Luis Rosales, en la edición de hoy de Perfil.

Pero la realidad es que Argentina tiene que resolver varios pendientes antes de iluminarse en la estrella de Texas.

"Las sociedades que superaron situaciones similares o aún peores que la nuestra lograron salir adelante a través de acuerdos mínimos sobre temas de fondo. Plantearon reformas profundas que gozaron de grandes consensos y que pudieron mantenerse a lo largo del tiempo. Ideas de sentido común que aquí en la Argentina parecen inviables", agrega Rosales en el artículo. 

Las reformas que tanto reclaman los liberales y que tan sordas caen en los oídos de los legisladores tienen que ver con eso. En la Argentina, un legislador porteño -para citar como ejemplo- gana un promedio de 4100 dólares mensuales (unos 180 mil pesos). ¿Qué diría si tuviera que aprobar una reforma que incluya cambios en su dieta? En Texas ganan 1700 dólares, o sea, unos setenta mil pesos argentinos. Para un argentino, sería un sueldo privilegiado. Para un diputado, uno de hambre. ¿Quién firmaría un cambio así?

Las incongruencias de los diputados y senadores es tal que aún una medida simple como terminar con el "curro" de los pasajes (los diputados y senadores pueden canjear por dinero los viajes que no realicen, incrementando considerablemente la ya "gorda" billetera que cobran) provocó quejas, reclamos y lamentos en más de uno. "El costo por diputado argentino es 3 veces mayor que el de un diputado en España; y el de un senador es 13,5 veces más alto", aporta Roberto Cachanosky, el economista que tomó como una cruzada personal revelar la desorbitante dieta de los senadores y diputados, sobre todo cuando los números demuestran que cada senador es una Pyme que mantienen las "pymes" verdaderas, o los trabajadores "privados".

Ver: Fuera de foco: Pino Solanas protesta porque los senadores ganan poco

Todos somos desiguales ante la ley

Volviendo a Texas, Pablo Benitez Jaccod también aconseja mirar a Texas en el campo petrolero.

Vaca muerta es el mejor ejemplo de que tener la riqueza en el suelo no es suficiente para trasladarla al crecimiento de un país. "Existe la idea de que como consecuencia de que Neuquén tiene petróleo, gas y agua en abundancia somos una provincia rica, pero la riqueza no es tal, éstos son sólo recursos naturales. En realidad, sólo el trabajo y el capital transforman los recursos naturales en riqueza. Al haber confusión en estos conceptos la discusión gira en torno a una "justa distribución del ingreso", señala Benitez Jaccod. 

Pasan los años y no hemos logrado ni por asomo aprender alguna lección de las que enseña Texas. Al contrario: cada vez se le da menos importancia a los marcos institucionales como factor explicativo del desarrollo de las regiones o países, además de la clara confusión entre recursos naturales y riqueza. En Texas, el petróleo es solo un motor de crecimiento. La locomotora, si se prefiere. Pero no es lo único. Ellos supieron combinar servicios, tecnología y campo para aprovechar esos recursos y potenciarlos en otras áreas. Eso es tener una visión de largo plazo que en la Argentina de lo inmediato no se tiene. Otro tips para guardar y releer cuando se piense en la Argentina del futuro.

Una casta política rica, una sociedad empobrecida, recursos que se exprimen como si fueran ilimitados, regulaciones tras regulaciones que ahorcan cualquier emprendimiento antes que de la primera bocanada de oxígeno son "perlitas" de un país demasiado lejos de Texas. Y no solo -y es lo de menos- geográficamente.



Miércoles, 7 de agosto de 2019