A nueve años de su muerte
Franklin Brito, el mártir que pagó con su vida la defensa de la propiedad privada
José Manuel Rodríguez
Ganador del concurso de ensayos de la Red Liberal de America Latina. Director de Desarrollo Institucional en Fundación Federalismo y Libertad


Hace nueve años, un hecho marcó un antes y un después en la historia de la libertad en Venezuela, en un momento en donde aun nadie avizoraba la tragedia humanitaria a la cual se dirigía el país.

Franklin José Brito Rodríguez era un productor agrícola y biólogo venezolano que inició una huelga de hambre en 2005 cuando fue despojado por el estado venezolano de 290 hectáreas de su finca en Iguaraya, situada en el estado Bolívar, al sur de Venezuela. El gobierno de Chávez comenzaba entonces a perfilar su proyecto de expropiaciones, su ofensiva final contra el sector privado.

Franklin luego de acudir a la justicia y no obtener respuesta ni amparo alguno de las instituciones venezolanas frente al despojo de su propiedad decidió iniciar una huelga de hambre.

Lo que inicialmente surgió como una nota curiosa, pasó a encarnar la resistencia pacífica del individuo frente a un estado abusivo y autoritario. Además, era un cruel ejemplo de la resistencia del sector privado ante el ultraje del sector público.

La huelga de hambre de Franklin fue un símbolo que reflejaba un futuro oscuro que pocos se podían llegar a imaginar. Era el individuo, orgulloso del fruto de su esfuerzo, protegiendo con su vida misma el resultado de su trabajo. Año tras año la huelga comenzó a ser un problema para el gobierno, quien descalificó a Brito como una persona que carecía de sentido común, tildando de irracional a su causa.

A medida que avanzaban las expropiaciones como una política de estado, gran parte de la sociedad venezolana considero que Franklin era el máximo símbolo de la defensa de la propiedad. Nadie se imagino que pasarían años, para conocer el final de semejante cruzada.

A principios de 2009, el reclamo de Brito, ahora respaldado por gran parte del país, aun no tenia respuesta alguna. Además de esto, diferentes médicos consideraron que la huelga de hambre, escasamente interrumpida durante cuatro años, había causado estragos irreversibles en su organismo. Mientras su salud se deterioraba hasta un punto sin retorno, el Estado Venezolano también reunía cada vez más poder, avanzando hacia un esquema cada vez más autoritario. El Estado se ensanchaba mientras el individuo quedaba al borde de la inanición.

El 13 de diciembre de 2009, funcionarios policiales llevaron a Franklin Brito, contra su voluntad, al hospital militar de Caracas. Su estado de salud continó deteriorándose hasta un punto crítico.

El 30 de agosto de 2010, los noticieros venezolanos informaron al país que el empresario Franklin Brito había fallecido por inanición.

La noticia generó un shock general en los sectores democráticos del país. El gobierno estaba dispuesto a llevar su proyecto de expropiaciones hasta la última consecuencia, sin importar las vidas que estuvieran de por medio. A pesar de que la lucha de Franklin siempre fue pacífica, este hecho fue uno de los primeros indicios de que la violencia y indolencia del régimen chavista, iba mucho más allá de lo que se pensaba.

La muerte de Franklin Brito, no solo es el fallecimiento de un productor, sino que fue el símbolo de la caída total del derecho de propiedad en Venezuela. Franklin fue una de las primeras personas en demostrarle al país y el mundo el rostro inhumano del régimen chavista y la miseria que el socialismo del siglo XXI le ofrecía a la región.

Sin embargo, Franklin también nos demostró, que no importa que tan abusivo o brutal sea un régimen, su poder podrá arrebatarnos todas nuestras propiedades, empresas, tierras o bienes, pero nunca tendrá potestad alguna sobre la dignidad humana, que podrá siempre ser preservada hasta su última consecuencia.

Para los liberales, la propiedad no es un simple capricho o necesidad para el sostenimiento del sistema económico. La propiedad es el valor más importante, y el principio más humano que existe.

La vida se nos es otorgada como nuestra primera propiedad, de ella emana el resto de las cosas. Despojarnos de nuestra propiedad, es despojarnos de nuestra vida.

A nueve años de su partida, la tragedia que significo su muerte, hoy es encarnada por millones de venezolanos dentro o fuera del país. A pesar de esto, somos muchos quienes recordamos a Franklin como un símbolo de nobleza, valentía y entrega. Siempre permanecerá en nuestra memoria, como un valiente defensor de la libertad, a quien el chavismo pudo quitarle todo, menos su dignidad.

Viernes, 30 de agosto de 2019