El sistema de espionaje de Putin que aterroriza a todos los rusos


Tras ser encarcelados por sublevación al régimen de Joseph Stalin, en 1950, diversos científicos soviéticos comenzaron a sentar las bases teóricas y técnicas para lo que estaba destinado a convertirse en un aparato de vigilancia generalizado, permitiendo que la KGB escuchara todas y cada una de las conversaciones, identificara todas y cada una de las voces de disidentes y creara un control político casi total, según difundió el diario Infobae

Se estima que Vladimir Putin se convertirá en el primer líder soviético en alcanzar este proyecto, de acuerdo a una investigación hecha por Andrei Soldatov e Irina Borogan y que plasmaron en el libro The Red Web: The Kremlin´s War on the Internet.

A través de su blog, Agentura.ru, Borogan y Soldatov se han dedicado a informar sobre el oscuro mundo de los servicios secretos de Rusia. Son unos de los principales expertos de Moscú en espionaje, censura y paranoia. Su tesis central aquí es bastante directa: los policías secretos, incluido el mismo presidente -el ex alumno más famoso de la KGB- están constantemente preocupados por el poder "subversivo" de Internet, por lo que han construido una de las redes de espionaje más intrusivas del planeta y están sistemáticamente legislando en contra de las libertades tradicionales del ciberespacio.

El libro publicado en 2015 documenta lo que los autores consideran la "batalla monumental por el futuro de Internet". Es así como examinan la historia de las tecnologías de vigilancia en la extensa nación, el control autoritario de la Unión Soviética sobre la información y su distribución, y el legado de esta mentalidad a medida que repercute en la Rusia en la era digital.

Lo más relevante para los autores tiene que ver con la historia del sistema ruso de búsqueda y vigilancia SORM (Systema Operativno-Rozysknikh Meropriyatiy, el Sistema para actividades de investigación operativa). Este sirve de sistema que ayuda al Kremlin a mantener sus ojos en todas las llamadas telefónicas, el tráfico de correo electrónico y actividad de navegación de la web de todos los residentes del país.

De acuerdo con la bibliografía, a principios del primer mandato de Putin como primer ministro en 1999, el ex agente -que pronto se convertiría en presidente- reunió a un grupo de la emergente "élite de Internet" de Rusia en la sede del poder ejecutivo.

¿Cuál era el objetivo de Putin? Discutir una propuesta de Mikhail Lesin -Ministro de Medios en ese momento- que le habría dado al gobierno un control significativo sobre el sistema de nombres IPs y dominios web, y por ende, un fuerte poder sobre la web. Estuvieron presentes personas como Arkady Volozh (fundador de la compañía y motor de búsqueda online que pretendía competir con Google, Yandex), Anton Nossik (quien después fue jefe del servicio de blogs y redes sociales LiveJournal), Mikhail Yakushev (un abogado que ayudaría a administrar Mail.ru), y Artemiy Lebedev (diseñador y emprendedor online conocido a principios de los 2000).

A medida que pasó el tiempo y Putin consolidó su poder, esta élite de personajes del Internet se volvió demasiado tímida (o fue intimidada) para desafiar la política del Kremlin y no se atrevería a hablar con el ahora presidente como lo habían hecho en 1999. Es este cambio -de un entorno político en el que el Kremlin era solo un jugador de poder entre muchos y en el que no había miedo al debate, a uno de poder monopolizado y aquiescencia asustada- fue precisamente lo el ex espía se propuso hacer siguiendo la "fórmula de operaciones de la KGB."

A principios de los 2000, Putin comenzó a revitalizar el proyecto de espionaje SORM del Servicio Federal de Seguridad de Rusia (FSB, por el acrónimo ruso) y lo extendió para cubrir el Internet. El FSB, del cual Putin fue el director por dos años antes de su ascenso a primer ministro, era sucesor a la KGB y tenía notable influencia sobre el gobierno del país.

Tras la reunión en Moscú, el presidente ruso propuso armar, en vez de un sistema autocrático y dictatorial del internet como funciona "La Gran Muralla" del internet en China, un sistema más delicado para espiar abiertamente sobre sus ciudadanos, de manera legal e incluso avalada por los sectores más conservadores de la población.

Es de hacer notar que a través de una serie de legislaciones que fueron propagándose durante los años 2000, la Duma Estatal, el congreso nacional de Rusia, fue permitiendo cada vez más intrusión del gobierno en los datos de las compañías de Internet.

Veamos qué ha ocurrido. Las leyes básicamente le permiten al Kremlin obligar a los ISP (proveedores de servicio de internet) nacionales a comprar e instalar las "sondas" utilizadas por el sistema SORM que autoriza al FSB monitorear el tráfico de Internet, incluidas todas las comunicaciones en línea. En este sentido, el SORM se convirtió en un sistema de vigilancia masiva que le permite al Gobierno de Moscú rastrear las actividades en línea de individuos solteros gracias al apoyo de los ISP rusos.

Los proveedores de Internet ruso generalmente trabajan junto con los oficiales del Kremlin para proporcionar la información de sus usuarios. Peter-Service, uno de los proveedores de Internet más grande de Rusia, es un buen ejemplo de esto.

Esta se fundó en 1992 en San Petersburgo, como proveedor de soluciones de facturación y pronto se convirtió en el principal proveedor de software para la industria de las telecomunicaciones móviles en el país. Hoy cuenta con más de 1000 empleados en diferentes ubicaciones en Rusia y oficinas en las principales ciudades de Rusia y Ucrania.

Actualmente, las tecnologías desarrolladas e implementadas por Peter-Service van mucho más allá del proceso de facturación clásico y se extienden a los ámbitos de vigilancia y control.

Peter-Service tiene una posición única como socio de vigilancia online. Debido a la notable visibilidad que sus productos brindan a los datos de los suscriptores rusos de operadores móviles, estos se encuentran en una parte clave del sistema para exponen a los valiosos metadatos de los usuarios, incluidos registros de teléfono y mensajes, identificadores de dispositivos, identificadores de red (direcciones IP), información de la torre celular y mucho más. Estos "metadatos enriquecidos" y agregados son de interés para las autoridades rusas, cuyo acceso se convirtió en un componente central de la arquitectura del sistema. Por esta labor, los ejecutivos de los ISP son ampliamente recompensados (no necesariamente con dinero) por el Kremlin.

Lo cierto es que la creación de un Kremlin "virtualmente omnisciente" puede tener menos que ver con hacer cumplir el control activo del espacio social, político y económico que con alentar a los rusos en todos los ámbitos de la vida a controlarse y censurarse.

Los ciudadanos rusos temen al Kremlin, pues perciben que su gobierno sabrá cuando hayan cruzado una línea antes de hacerlo. Por eso, concluyen los dos autores expertos en el espionaje ruso, es que Putin podría llegar tener el sistema de espionaje con el que Stalin soñó.

Publicado en El Político

Jueves, 5 de septiembre de 2019