Emergencia alimentaria, piqueteros y la gallina desplumada de Stalin
Por: Redacción Visión Liberal


Puede ser que se declare la emergencia alimentaria (ya sucedió en 2002 durante el interinato de Eduardo Duhalde). Puede ser que se dupliquen las partidas sociales y puede ser que regalen toneladas de comida para llegar al utópico e imposible Hambre Cero. Puede ser que se tripliquen los acampes, piquetes, protestas y marchas a tal punto que el país se convierta en una toldería. Es posible que le den el tiro de gracia final a los empresarios para sacarles un poco más de jugo a los limones impositivos más exprimidos del mundo. Todo puede ser.

Lo que no sucederá es que estas medidas terminen con la pobreza.

Serán medidas electorales, políticas o coyunturales, pero no implican cambios ni reformas que posibiliten revertir una situación crítica y caótica. Los argentinos tienen esa extraña habilidad de caminar por atajos peligrosos en vez de animarse a recorrer un camino claro y seguro: el del trabajo.

Generar empleo es terminar con la pobreza. No hay muchas recetas más. Y para generar empleo hay que terminar con los piquetes extorsivos. ¿Entonces? Es la vieja y remanida frase que cae en saco roto: hay que enseñar a pescar y dejar de regalar pescado.

La caridad o las políticas del Estado de bienestar no mueven la aguja a futuro. "Sirven" para alimentar al que acampa pero también engorda al Estado, dándole más poder y más recursos para incrementar el populismo que todo lo pide. La Argentina se cava su propia fosa: el tema es que no terminemos enterrados dentro de ella.

El empresario mexicano Carlos Slim dijo recientemente que en los últimos 50 o 100 años se han gastado "trillones de dólares combatiendo la pobreza, perdonando deudas, creando programas de alimentación y salud", sin obtener los resultados deseados.

El empresario -accionista mayoritario de Telmex, la mayor compañía telefónica de México y una de las más grandes de América- aseguró que las compañías y sus dueños tienen la responsabilidad de pagar impuestos y generar productividad, pero esas tareas también corresponden a la sociedad "civil". ¿Quién convence a los piqueteros argentinos que la solución pasa por levantar campamento y ponerse a trabajar? 

El populismo argentino funciona igual que la gallina desplumada de Stalin. Cuenta la leyenda que en una de sus reuniones, el dictador soviético pidió que le trajera una gallina.Cuenta que la agarró fuerte con una mano y con la otra empezó a desplumarla.

La gallina desesperada por el dolor, intentó fugarse, pero no pudo.
Así logró quitarle todas las plumas.. y les dijo a sus ayudantes: "Ahora observen lo que va a suceder»
Puso a la gallina en el piso y se alejó de ella un poco y agarró en su mano un puñado de trigo mientras sus colaboradores observaban asombrados cómo la gallina, asustada, adolorida y sangrando, corría detrás de Stalin mientras este le iba tirando puños de trigo y daba vueltas en la sala.
La gallina lo perseguía por todos lados.
Entonces, Stalin mira a sus ayudantes, quienes están totalmente sorprendidos y les dice:
«Así de fácil se gobierna a los estúpidos. ¿Vieron cómo me persiguió la gallina a pesar del dolor que le causé? así son la mayoría de los pueblos, persiguen a sus gobernantes y políticos a pesar del dolor que les causan por el simple hecho de recibir un regalo barato, una promesa estúpida o algo de comida para uno o dos días"

Jueves, 12 de septiembre de 2019
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