El bronce es eterno, las figuras no: ¿por qué se derriban las estatuas?


Ayer, en Ecuador, retiraron la estatua de Néstor Kirchner y fue a parar a un depósito, donde seguramente caerá en el olvido. Son 600 kilos de bronce y una estructura de dos metros de alto que representaba al primer secretario general de la UNASUR. Simbólicamente, tenía una corbata que se "llevaba el viento" y una mano en alto. Todo un símbolo de los ventarrones del sur, de su ciudad de origen. Costó más de cien mil dólares, pero ya no tiene valor. Como el poder que ostentaba, la misma Unasur y la época que representaba, ya pasaron a la historia. Es más: para los legisladores ecuatorianos que pidieron la remoción del monumento, éste era un "símbolo de la corrupción". Mejor que no se vea. 

La estatua de Néstor Kirchner es trasladada a un depósito

Curiosamente, las estatuas son símbolos tangibles de un tiempo que pasó. La piedra o el bronce están destinados a ser eternos, mientras que la figura que representan sufren las miradas y las lecturas de la historia. La memoria sufre alteraciones constantes: lo que hoy se venera mañana se odia. Lo que hoy es un homenaje o símbolo de poder, mañana puede ser destierro y vergüenza.

El significado que un monumento encierra trasciende la obra. Pero los tiempos cambian y la historia se re-significa. Demoler la imagen es darle una nueva lectura a los mismos hechos. Así, en Argentina, la Fundación Bases mantiene una cruzada contra la simbología del Che Guevara, un icono vacío de contenido que se replica en merchadising y también escultóricamente. 

Fundación Bases quiere bajar la estatua del Che para desmitificar un ídolo de pies de barro, un pensamiento que dañó la columna vertebral de América Latina y la encorvó bajo el peso de una visión parcial de la historia.

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En Ucrania, por ejemplo, en 2013 se derribó la última estatua de Lenin en medio de una masiva protesta callejera. La bajaron a golpes, literalmente. Sin negar que fue un acto de violencia también encerró la decisión irrevocable de terminar con la dependencia con URSS y europeizar su cultura, de una vez por todas. De hecho, cinco años después y en el pedestal donde estaba Lenin, se "emplazó" una estatua a Satoshi Nakamoto, fundador anónimo de Bitcoin. La estatua es digital (sólo se puede ver a través de un smartphone) y simboliza la libertad. Si eso no son nuevos tiempos, los nuevos tiempos dónde están.


Otras estatuas, otras historias

El 9 de abril de 2003 un tanque estadounidense derribaba la estatua de Sadam Hussein en la Plaza Al Fardus de Irak. Un soldado norteamericano puso la 'capucha' a Sadam con la bandera americana poco antes de que el armazón tocara el suelo, como un preludio del negro futuro del Hussein de carne y hueso. Miles de iraquíes se agolparon en la plaza y manifestaron su júbilo con aplausos y vítores ante la caída monumental del dictador, que sería capturado y ejecutado más adelante.

Ese ¿prócer? llamado Colón

América no quiere a su conquistador, Cristóbal Colón a tenor del desbaratamiento de sus estatuas en los últimos años, en países cuyos gobiernos lo consideran un símbolo del imperialismo.

En 2004, los seguidores del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, derribaron la estatua de Colón en Caracas al colgar una cuerda y tirar de ella hasta derribarla.

Al estilo Chávez, tan propio de los populismos, el derribo de la estatua fue cargado de signos y significados anti - imperialistas. 

Paradójicamente, como una cachetada de la historia, en 2013 fue la figura del propio Chávez la que rodó por las calles de Venezuela. Incineradas, ultrajadas o derribadas, las figuras del fallecido líder venezolano -llamadas Chastatuas-, en un intento popular de derribar un gobierno que sembró hambre y muerte en el país. 

Las "chastatuas" de Chávez fueron quemadas, destruidas y derribadas en Caracas.

En Argentina fue Cristina Kirchner la que ordenó retirar la estatua de Cristóbal Colón situada desde hace décadas detrás de la Casa Rosada en medio de la disputa con el Gobierno sobre la propiedad del monumento. 

Bajo agua

El padre del cuestionado presidente sirio Bashar Al Assad también sufrió las consecuencias de la masa enfurecida. En este caso, combatientes de la oposición siria capturaron en 2013 la ciudad nororiental de Raqqa, y la multitud contraria al presidente tumbó el monumento.

España no se libra de los símbolos en forma de estatua. Desde la llegada de la democracia, miles han sido las voces que han pedido que se eliminaran no sólo los nombres de las calles que hacían referencia a militares franquistas, sino al desmontaje de las estatuas de Francisco Franco.

La estatua ecuestre de Franco fue retirada de noche, sin público

Una de las que más polémica creó fue la estatua ecuestre del general en Nuevos Ministerios, en la Plaza de San Juan de la Cruz de Madrid, que fue desmontada durante el gobierno de Rodríguez Zapatero la misma noche que se homenajeaba a Santiago Carrillo. Zapatero confesó al ex líder del PCE aquella noche que tenía una sorpresa preparada: el desmontaje de la última estatua ecuestre de Franco en España.

Cientos de nostálgicos se agolparon a medianoche al enterarse de la noticia, para protestar por lo que consideraban un gesto hiriente para ellos, por retirarla con nocturnidad y al mismo tiempo que se rendía tributo a uno de sus enemigos políticos, siempre cuestionado por la matanza de Paracuellos.

A STALIN NO LO QUIEREN NI 'EN SU CASA'

La estatua del dictador Iósif Stalin fue retirada de la plaza central de su ciudad natal, Gori, cerca de la separatista Osetia del Norte, a 70 kilómetros al oeste de la capital georgiana. El monumento de Stalin fue desmontado durante la noche sin aviso previo para ser trasladado al patio de la casa-museo del líder soviético situada a varios centenares de metros de la plaza central. Decenas de partidarios del dictador se concentraron para protestar por la retirada de su líder. 

Viernes, 27 de septiembre de 2019