¿Y qué hacemos cuando el Estado es el parásito de los emprendedores?


Natalia Quintana y su familia viven en la villa 21-24 de Barracas. Hace 10 años, con una plancha y una impresora, decidieron estampar remeras y forjar un futuro diferente. Eso era, según sabían, convertirse en emprendedores. No querían depender del Estado, pero el Estado no los dejó crecer. Inflación galopante, impuestos más altos del mundo, regulaciones kafkianas y costos siderales fueron trabas que se convirtieron en pesadillas. Ser emprendedor resultaba mucho, mucho más difícil que vivir de subsidios. Vaya paradoja.

Los emprendedores vulnerables quieren salir de la informalidad. "Pero hacer negocios en la Argentina es difícil", califica Iván Cachanosky, economista de Libertad y Progreso, quien cita un informe del Banco Mundial para ejemplificar: en cuanto a obstáculos para armar un negocio "Argentina ocupa el lugar 119 de 190 países. Esto quiere decir que hay 118 países donde es mejor invertir dinero y esfuerzo que acá", dice.

Y encima, mientras menos ingresos tenga una presona, más difícil será concretar el proyecto. El último trabajo "Desregular para emprender" que realizó la fundación Libertad y Progreso junto a Atlas Network en CABA, Tigre y San Miguel lo demuestra.

Y en solo un minuto, a través de un video, relata cómo es la odisea de un trabajador informal para dejar de vivir del Estado y que el Estado ... no viva de él.

Vale la pena mirarlo.

Martes, 8 de octubre de 2019