Los nuevos muros que separan al hombre y al mundo de su libertad
José Manuel Rodríguez
Ganador del concurso de ensayos de la Red Liberal de America Latina. Director de Desarrollo Institucional en Fundación Federalismo y Libertad


El 13 de agosto de 1961 la libertad sufrió una dolorosa puñalada en el centro de Europa. La dirigencia comunista de la República Democrática Alemana (RDA) tomó definitivamente la decisión de construir un muro, para proteger el modelo socialista de un posible sabotaje proveniente del lado occidental. El partido comunista alemán y sus aliados del pacto de Varsovia habían decidido avanzar con la empresa más infame de la era moderna, aislar a la libertad, para gobernar bajo su ausencia.

El muro contaba con una longitud de 120 km y todo tipo de protecciones, desde alambrado metálico, hasta la construcción de centenares de torres y docenas de búnkeres. La Republica Democrática Alemana, llevó el cierre de la frontera con occidente hasta las últimas consecuencias. En más de 25 años se contabilizaron 192 asesinatos por disparos al intentar cruzar el muro, y se estima que más de 200 personas resultaron heridas en las mismas circunstancias.

La reconocida eficiencia alemana, estaba al servicio de la represión y el autoritarismo que inevitablemente el proyecto comunista necesita utilizar para alcanzar sus fines. A medida que el la economía planificada se resquebrajaba, y el fracaso cultural y ético del modelo de la RDA era evidente, las manifestaciones y presiones sobre un cambio de régimen tomaron mayor calor.

Hacia finales de 1989, el comunismo, desde Moscú hasta el Checkpoint Charlie (el paso fronterizo más famoso de Berlín) lució cada vez más insostenible. En octubre Erich Honecker renunció a la dirección de la RDA, y su predecesor Egon Krenz, anuncio die Wende. Una serie de medidas de apertura, dentro de las cuales estaba, una nueva legislación migratoria. Cabe destacar que semanas antes, el gobierno húngaro ya había flexibilizado sus fronteras, por lo cual la cortina de hierro, ya había comenzado a ser desmantelada.

El 9 de noviembre de 1989, un desafortunado comunicado para la RDA, pero una gloriosa noticia para la libertad, aparecía en televisión. El muro estaba condenado, la libre circulación era un hecho.

Las personas acudieron con entusiasmo e incertidumbre hacia los puntos de control, ni siquiera los oficiales migratorios conocían la nueva legislación, pero el ardid popular era inevitable, el muro iba a estar de pie solo hasta ese día. Las personas lejos de cruzar por los puntos, avanzaron sobre el muro, y lejos de superarlo, decidieron demolerlo. 

No era el desmoronamiento de un muro de concreto, sino el fracaso más rotundo y evidente de un modelo que finalmente no tenía nada más que ofrecerle al mundo, más allá de hambre, represión y miseria. 

La repercusión de la caída del muro, hoy toman dimensiones sumamente diversas y primordiales para las ideas de la libertad.

La redención alemana.

Una nación que prácticamente no conocía la paz desde su fundación, atravesó todos los problemas y conflictos posibles. Se había visto involucrada en dos cruentas guerras. Había sido dominada y seducida por el nazismo, con el fascismo más férreo y miserable y posteriormente desmembrada y tomada como rehén por parte del comunismo soviético. 

Alemania prácticamente no conocía la paz desde la era de Bismarck, y finalmente a partir del 9 de noviembre, no solo encontró su redención, sino que halló un lugar en el mundo, donde finalmente pudo sembrar sus bases y prosperar en libertad.

Del "Tear down this wall" al "Build the wall"

En 1987, Ronald Reagan desafío a Gorbachov en la Puerta de Brandeburgo. Le exigió que echara abajo el muro de Berlín, y terminara con el proyecto hegemónico soviético, que para la época ya estaba evidentemente en su ocaso. Este mensaje reflejaba el poder y el incipiente establecimiento de EEUU como hegemon mundial, quien estaría a punto de derrotar a su acérrimo rival, y tomaría ahora las riendas del mundo, luego de liderar al mundo libre hacia su victoria.

Esta posición, en comparación a la situación actual de EEUU, refleja un serio contraste al evaluar seriamente si los americanos continúan teniendo un rol tan protagónico y preponderante en cuanto a la defensa y promoción de la democracia liberal, e incluso si siguen liderando con tanta convicción a occidente, en el marco de los desafíos que actualmente enfrenta, donde irónicamente los nuevos liderazgos en EEUU son un desafío más para la libertad.

Los nuevos muros y sus desafíos

La caída del muro de Berlín inició los '90, una época donde la democratización y liberalización del mundo parecía marchar como un tren sin freno. Sin embargo, el siglo XXI demostró que la libertad, halla con gran rapidez nuevas resistencias y novedosos enemigos.

América Latina fue completamente seducida por el populismo, comedido por el modelo socialista, en gran parte influenciado por el modelo cubano, e inició un escabroso camino que devino en el surgimiento de un nuevo régimen autoritario en Venezuela y Bolivia, así como en un severo deterioro institucional en la región, que aun pone en tela de juicio el futuro de la libertad, desde México hasta Argentina.

La libertad además consiguió nuevos enemigos, tanto fuera como dentro del liberalismo. El surgimiento de movimientos sumamente conservadores y extremismos de derecha, especialmente en Europa, abren otro frente para quienes defienden los ideales de una sociedad abierta. El feminismo, el ecologismo y las nuevas demandas sociales, han sacudido a las democracias liberales que no han podido contar con dirigentes a las alturas de estos nuevos retos, y de la nueva y diversa sociedad que poco a poco comienza a construirse.

Un día para ratificar nuestras convicciones

Este 9 de noviembre, se conmemoran 30 años de la caída del muro de Berlín. Muchos pueden ver en este día una victoria de la economía de mercado, sobre la economía planificada. Otros consideran que fue el principio del fin de la URSS, o el establecimiento de EEUU como ganador de la guerra fría. Lejos de esos aspectos, el 9 de noviembre debe ser recordado como el día en el cual las ideas de una sociedad libre, abierta y democrática, obtuvieron un victoria que solo se consigue una vez en la vida, la libertad alcanzo una victoria ética, una victoria moral, que la colocó indiscutiblemente en el lado correcto de la historia. Por lo tanto, esta fecha debe ser tomada como un día para reafirmar nuestro compromiso para con la libertad, y para estar dispuestos a darlo todo, de cara a sus nuevos enemigos, y los desafíos que el futuro le depara.

Jueves, 7 de noviembre de 2019