Crónica del día que Taiwán y Santiago del Estero fueron un holograma
Daniel Olivera
Periodista y escritor. Director de los sitios web Visión Liberal, El Neuquino, 24CON y Cerodescensos.com


Imaginemos por un momento que reacción tendríamos ante la noticia de que una convención de alienígenas  que se da cita en Andalgala, Ancasti o algún otro poblado catamarqueño. El estupor, la incredulidad y el escepticismo nos ganarían la partida sin atenuantes. Nuestra capacidad de compresión se vería desafiada hasta el punto de recurrir a una de esas frases hechas que nos devuelven a nuestro eje: "esto no puede estar sucediendo". Y si eventualmente sucediera, "¿por qué me tendría a mí de testigo?"

 Bueno, de alguna manera así me sentí durante las últimas 48 horas. Me tocó vivir una de esas experiencias "religiosas" que nos inundan de fe. Y como todas las experiencias del tipo, compartirla es parte de la misma.

[La historia arranco en Buenos Aires un par de meses atrás, cuando entreviste a la flamante ministra de Digitalizacion de Taiwán, Audrey Tang.

VER: Autodidacta, hacker y "post género": Tang, la anarquista de la libertad

y

Audrey Tang: De niña prodigio víctima de bullying a líder mundial del Open Data


 

Audray Tang a los 4 años dominaba el lenguaje matemático con una destreza propia de un coeficiente intelectual de 180. A los 8 "programaba" en papel (no en una compu), o sea adiestraba su cerebro a la lógica digital con herramientas analógicas. 

A los 14, sus padres decidieron apoyarla cuando Audrey le dijo adiós a la escuela secundaria porque sus pares le hacían bullying y sus maestros se declaraban incompetentes ante tamaño cerebro en ebullición. 

A los 18, fue contratada por Google. 

A los 24 decidió cambiar de sexo y hoy, a los 32, fue convocada por el gobierno de Taiwán para ocupar el cargo de ministro de Digiltalización de la isla con dos objetivos muy concretos: crear el Silicom Valley Taiwánes y hacer realidad su sueño de llevar adelante una revolución del software libre, Open Data y transparencia en el gobierno. 

 

En la ultima pregunta que le hice entonces, la desafié a que predijera cómo seria el vínculo de la humanidad en 20 años. No dudó. "Vos y yo (la traducción al español estuvo a cargo de Mamela Fiallo Flor, quien siempre se ocupó de acercar la palabra, tanto aquella vez en Relial como esta) estaremos conversando igual que ahora, solo que vos estarás en Buenos Aires y yo en Taipei. Pero nuestros hologramas nos darán ese vínculo físico que caracteriza al hombre", me dijo. 

El impacto que esa entrevista me generó, hizo que la comentara con amigos y colegas de medios. Una de las preguntas que me hacía era: ¿cómo es posible que ningún diario ni canal de TV o radio la hubiera entrevistado? Solo un país empobrecido en sus expectativas podía ser capaz de desaprovechar tamaño personaje. Enloquecen por un "youtuber" que llega a Ezeiza e ignoran la presencia de este personaje.

 Pero justo en este cruce de la historia pude recuperar la fe. Tomando un café en el mítico bar El Galeón con Ricardo Montenegro (secretario de Gestión Pública de Santiago del Estero) y Matias Lara (coordinador del Punto Focal ODS y figura clave en el Nodo Tecnológico de Santiago) les deje dos datos. 

1) Uno, que si querían charlar de política con Jorge Altamira, uno de los cuadros intelectuales mejor formados por la izquierda criolla, podían hacerlo todas las tardes a la hora del té. 

2) El otro dato es previsible: si querían armar una videoconferencia con Audrey Tang,estaba disponible. Al unísono los dos redoblaron la apuesta. Pusieron fechas tentativas. Y me explicaron que en Santiago tenían un cluster de jóvenes apasionados por el software. 

Bangalore, el Silicon Valley de India.

Así arrancaron una didáctica explicación del proyecto de capacitación en nuevas tecnologías digitales. Le dieron un nombre (proyecto Goya, por la ciudad correntina donde se hizo la primera experiencia piloto) y para no perder tiempo lo llamaron al actual titular del Arsat y ex secretario de Comunicación, Henoch (su nombre bíblico es el del padre de Matusalen) Aguiar. A los veinte minutos la mesa del Galeón era un geiser en ebullición. El señor Arsat desplegó toda su locuacidad e histrionismo para explicarnos que si Santiago del Estero hacia los deberes podía replicar el fenómeno de esa ciudad India llamada Bangalore, que multiplico por cincuenta su PBI y se convirtió en la fuerza centripeta del conocimiento global.

Dos meses después de ese encuentro fundacional de El Galeón, 80 jóvenes santiagueños - el famoso cluster tecnológico de la "madre de ciudades" de la Argentina- abrían los ojos como dos bitcoin frente a la catarata de motivación que les derramaba Henoch Aguiar.

 

"Hace 500 años Leonardo Da Vinci reinventó el mundo - les decía moviendo las manos cuál actor shakesperiano- con su cerebro excepcional, pero tuvieron que pasar cinco siglos para que toda la Humanidad tomara conciencia de ellos. Hace 40 años un chico en un garaje revolucionó nuestra forma de pensar y hoy todos (los siete mil millones de personas que habitamos la tierra) sabemos quien es Bill Gates. El mundo piensa en bits y en cualquier lugar del planeta un chico con un celular, una tablet o una PC puede dar otro salto copernicano. Esa es la sociedad del conocimiento. Sin fronteras ni límites. Los desafío a que Santiago del Estero sea la nueva Bangalore (el polo tecnológico más dinámico del planeta)".

Menos histriónico pero tan agudo como "el padre de Matusalen", después le tocó el turno a Fernando Tascón, impulsor del proyecto para replicar el "modelo Goya" en Santiago. 

Y ¿qué es el "modelo Goya"? Simple. En esa ciudad correntina más conocida por la pesca del dorado que por su actividad productiva, en 2012 se gestó una incubadora tecnológica: un instituto de formación profesional para jóvenes soft. Siete años después, Goya tiene 8 empresas tecnológicas en pleno auge.  Tascón gastó buena parte de sus energías para romper el paradigma del miedo. Que miedo? El temor a que la tecnología destruya puestos de trabajo de la vieja era industrial. Con gráficos y estadísticas les explico que ni la India ni Corea del Sur, Singapur o menos Taiwán, sufrieron el desempleo. Al contrario, la hiper tecnología bajo a niveles mínimos ese flagelo. 

 

Pero lo mejor de la noche estaba por venir. A las 21 horas de Santiago del martes 5N (08 de Taipei del 6N) apareció en la pantalla el rostro sonriente de Audrey Tang. Como un símbolo, Audrey estaba adelante en el tiempo unas once horas reales. Allí, bajo la atenta mirada del Secretario de CyT de la provincia, Adrián Suárez y su director de CyT, Edmundo Vizgarra, la ministra de Digitalizacion de Taiwán respondió una veintena de preguntas de jóvenes ávidos de ser esos "cerebritos" que están transformando el mundo a golpes de bits. Audrey también compartió su mensaje con Mariela Nassif, ministra de Educación provincial y Matilde O'Mill, secretaria general de la Gobernación de Santiago del Estero.

 La revolucionaria del Open Data y el software libre los inspiró a pensar en equipo, a liberar sus potencialidades, a no ser burocráticos, a ser creativos y por sobre todas las cosas a escuchar la profundidad del mensaje del poeta Leonard Cohen: "deja que las campanas suenen/ porque de ese sonar se producirá un resquebrajamiento/ y por esa grieta/ resurgirá la luz" 

Solo entonces comprendí que su predicción (la de Audrey) ya era realidad. No tuvimos hologramas que unieran a Tang y a cada uno de los 90 jóvenes santiagueños, pero si estuvo su espíritu. Esa fe inconmovible en poder transformar el mundo desde un puntito minúsculo del planeta llamado Santiago del Estero.

Viernes, 8 de noviembre de 2019