La España de los pactos
Benjamin von der Becke
Especial para Visión Liberal, desde España


Las especulaciones electoralistas de Pedro Sánchez (PSOE) parecen haberle pasado a la democracia española una factura costosa. Los resultados de las elecciones de ayer dejaron un panorama de bloqueo similar que aquel que se contemplaba tras las elecciones de abril, pero este escenario es aún más incierto y preocupante. La convocatoria pergeñada por el actual "presidente en funciones" para destrabar la situación de fuerzas que le impiden ser investido con una mayoría homogénea y fuerte en pos de una nueva legislatura estable no arrojó el resultado que él y sus estrategas socialistas esperaban. La realidad siempre resiste a la idea. Y aunque los políticos son aquellos hombres que con esperanzas tozudas buscan hacer posible lo necesario, no dejan de ser hombres, y por tanto se equivocan. 

Tendrán que enmendar sus errores del pasado reciente y no pretender que la gente, votando, "arregle", lo que los líderes no logran, "pactando". 

Ya ha prometido Pedro que esta vez sí llegará a un acuerdo con Pablo, de Unidas Podemos, con quien escenifica desde hace largas temporadas un show al estilo Pimpinela.

Lo cierto es que el nuevo parlamento español surgido de las urnas esta aún más fragmentado. Ahora son diecisiete los partidos con representación en las Cortes. Y aquellos considerados moderados y "constitucionalistas" (PSOE; PP, C's) van a tener un peso relativamente menor, mientras que aumenta de manera alarmante la representación tanto de fuerzas nacionalistas separatistas como las de la "extrema derecha". Esta última, aglutinada en VOX -una fuerza que en 2018 casi no existía- sorprende a todos con un caudal de votos proveniente de la España silenciosa, que les permite entrar en el Parlamento de los Diputados con nada menos que 52 escaños.

Ya hemos señalado en otras columnas alguna de las dinámicas que han permitido al partido de Santiago Abascal colocarse como la tercera fuerza política, y lo volveremos a hacer, porque esta historia recién comienza... La que se da por finalizada es la de Albert Rivera, el principal fundador del partido de centro Liberal "Ciudadanos", que ya ha renunciado a su liderazgo (y a la vida política). Los resultados de su formación -como se preveía- fueron patéticos. Sus votantes le penalizaron por no haber querido pactar (en mayo) con Pedro Sánchez cuando juntos, PSOE y C's- sumaban una mayoría absoluta de 180 diputados. 

Rivera y Arrimadas

Esa era una España posible que ponía freno a los independentistas a cambio de saturar con un poco más de rojo su idealizado naranja. De aquellos 57 diputados que disponía ahora solo le quedan 10 y la pujanza de los liberales se encamina hacia la extinción. Mucho será lo que tendrá que hacer Inés Arrimadas, su posible nueva líder, para reconducir los humores del electorado hacia una propuesta más inteligente y menos caprichosa. Que esté en coherencia con lo que se les señalaba desde los partidos liberales de Europa, más experimentados en estas lides. Rivera se fue del centro democrático optando erróneamente por sumar sus fuerzas al bloque de "las derechas" junto al Partido Popular y Vox. 

El resultado de ayer muestra que aritméticamente todo lo que perdió Ciudadanos lo ganó Vox... Y que aquel hipotético centro moderado, progresista y europeo lo controla, hoy por hoy, Pedro Sanchez, quien nuevamente se ve en la encrucijada de tener que demostrar que el PSOE puede gobernar España como los socialdemócratas de Europa en un ejercicio de equilibrio constante por los empujones que recibirá de la nueva derecha recargada y los apretones previsibles que le harán desde su propia izquierda más radicalizada.



Lunes, 11 de noviembre de 2019
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