El Alto: es la capital de los aymará, es liberal y le dijo "no" a Evo Morales


El pueblo aymara tiene su propia capital en Bolivia. Es una ciudad de un millón de habitantes que se apoya, en el mapa, arriba de La Paz. Es una ciudad con vida propia, de mentalidad independiente y profundamente liberal. Si Hayek hubiera recorrido el altiplano, El Alto sería un oasis: lugar de empresarios que disfrutan de bajos impuestos y de regulación laxa. Fruncen el ceño ante el socialismo y no querían que Evo Morales forzara la cuerda para presentarse una vez más. Vaya paradoja, la ciudad más revolucionaria resultó ser la más liberal de Bolivia.

Al igual que La Paz, El Alto tiene el récord Guinness, por tener el teleférico más alto y largo del mundo.

A los alteños les fue bien durante la presidencia de Morales. Hoy, su ciudad es la segunda más grande de Bolivia, después de Santa Cruz y el crecimiento no se detiene. Apoyaron a Morales, sobre todo cuando decidió nacionalizar el gas en 2006, decisión que apoyaron fervientemente. Pero quieren menos Estado y honran una tradición de su cultura milenaria, que es el "liderazgo rotativo". En la cultura aymará, "uno tiene que trabajar para uno mismo". Dos axiomas que el ahora renunciado Evo no respetó de su propia estirpe.

Por eso, los mismos alteños que promovieron a Evo Morales hoy le pusieron freno. No querían un cuarto mandato consecutivo. Desde el 2015, el alcalde de La Paz es opositor al gobierno. Señales que Morales no vio y que hoy explican también porque los aymara le dan la espalda.


Martes, 12 de noviembre de 2019
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