La oportunidad que tiene Bolivia de resurgir sin Evo Morales
Ezequiel Eiben
Abogado. CEO de Academia Eiben. Autor de "Manual del buen salvaje kirchnerista"


Renuncia de Evo Morales es oportunidad institucional para Bolivia

La historia previa

Evo Morales era desde hacía rato un presidente ilegítimo de Bolivia, y para consolidar sus trampas -solamente aprobadas por adeptos locales, acólitos regionales del socialismo del siglo XXI y populistas internacionales igualmente tramposos-, quería perpetuarse en el poder.

El MAS (Movimiento al Socialismo), del cual formaba parte Morales, fue responsable por la generación de los disturbios y enfrentamientos violentos entre comunidades indígenas y campesinas y las fuerzas públicas, que decantaron en la renuncia del presidente constitucional Gonzalo Sánchez de Lozada en 2003. Tras conocerse que hubo fallecimientos, Morales -que había sido derrotado en las elecciones por el antedicho mandatario- clamaba por su encarcelación y la de sus ministros, juicio por delitos de lesa humanidad, e incluso pedía con precisión la condena de 30 años de cárcel.[1]

Un par de años después, en 2005, Morales nuevamente encabezaba protestas contra un presidente legal, esta vez Juan Carlos Mesa, primer mandatario desde la renuncia de Sánchez de Lozada. La crisis económica fue la excusa empleada para deglutirse a otro, mientras comandaba cortes de carreteras, demandas de nacionalizaciones de sectores como el de hidrocarburos, protestas indígenas y convocatorias a una Asamblea Constituyente.[2] Por su lado Mesa había manifestado que no estaba dispuesto a matar reprimiendo las manifestaciones que Morales intensificaba en todo el país, a esta altura bajo sospecha de ser asistido por Hugo Chávez desde Venezuela.[3] 

El poder del representante indigenista se acumulaba.

En ese clima llegaban las nuevas elecciones presidenciales, donde Morales se imponía por primera vez para empezar a gobernar a partir de 2006 en el Palacio Quemado, y durar unos largos catorce años, el último mudado a la Casa del Pueblo.

En resumen, Morales había hecho de todo -movilizar violentos, utilizar carne humana de cañón, vociferar acusaciones-, para interrumpir mandatos presidenciales, y pedía la persecución de los opositores políticos al MAS. Bajaba gobernantes, aunque le ganaran en elecciones, reprimieran o no, fueran apoyados por mayorías o no.

Los hechos para quedarse

Morales llegó a la presidencia bajo el imperio de la Constitución de 2004, que en su artículo 87 establecía que el presidente podía "ser reelecto por una sola vez".[4]

Logró reformar la suprema ley de su país cuando en octubre de 2008 el Congreso aprobó las reformas y posteriormente una mayoría popular convalidó la iniciativa en las urnas, quedando la nueva Constitución promulgada en febrero de 2009. Relata Boris Miranda para BBC:

Después de múltiples episodios de violencia, muertes en los enfrentamientos entre oficialistas y opositores e incluso una comisión que redactó los últimos y más discutidos ajustes casi en la clandestinidad, se acordó incluir en la Constitución que solo puede ser posible buscar la reelección presidencial una vez y que el mandato de Morales de ese entonces (2006-2010) contaba como su primer periodo.[5]

Demás está decir que Evo Morales no pidió para sí mismo juicio por delito de lesa humanidad ni treinta años de prisión cuando se contabilizaban los muertos en las protestas.

Volviendo a lo jurídico, el texto de la ahora llamada Constitución Política del Estado plurinacional de Bolivia, seguía siendo definitorio en su artículo 168: "El periodo de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua".[6] Entonces, contándose su mandato vigente como primer mandato, Morales podía ser reelegido nuevamente, y luego a casa. Efectivamente, fue reelegido.

Pero bien se sabe que las reformas constitucionales de los socialistas populistas son para eternizarse en el estado, no para recortarse la estadía. Llegado 2014, Evo Morales no se fue a cuidar sus plantaciones de coca como había prometido. Ni le hizo caso a la letra explícita de su propia Constitución. Argumentando que su primer mandato había finalizado de manera anticipada y que había sido bajo otro orden institucional al haberse refundado el estado boliviano y cambiado el texto constitucional, se veía digno de otra oportunidad más para gobernar. En el mismo sentido falló el oficialista tribunal constitucional compuesto a medida por el titular del órgano ejecutivo: "Se ha realizado la refundación del Estado como un Estado Plurinacional y esa refundación ha generado una nueva Constitución Política del Estado que contempla un nuevo orden".[7] 

Morales se presentó nuevamente a elecciones y ganó. Tercer mandato consecutivo.

Con la institucionalidad doblegada y gran parte de la población boliviana como cómplice aprobándole sus arremetidas y votándolo en las urnas, Morales no esperó demasiado para tirar otra de las suyas a ver si pasaba. En 2016, propuso que la gente votara en referéndum si podría o no presentarse nuevamente a elecciones presidenciales, yendo en búsqueda de su cuarto mandato seguido. 

Sorpresivamente para quienes se creían engranajes de una máquina electoral imbatible, el oficialismo perdió -apenas 51% a 49%- y comenzaron los llantos y quejidos contra la oposición, la prensa, las redes, el colonialismo, y el etcétera característico de los malos perdedores socialistas. 

No hay que perder de vista que Bolivia no era un caso aislado de retroceso populista por entonces: la región empezaba a invertir la tendencia entre 2016 y 2018, triunfando Mauricio Macri sobre el kirchnerismo en Argentina, la MUD en legislativas sobre el chavismo en Venezuela, Sebastián Piñera sobre la izquierda en Chile, Iván Duque sobre la izquierda en Colombia, y Jair Bolsonaro sobre la izquierda en Brasil. Morales presenciaba la debacle de lo que otrora había sido el dominio socialista populista.

 Para no caer como otros y correr riesgos judiciales por crímenes cometidos desde el poder, debía garantizarse su lugar. Entonces la nueva promesa de irse a su casa si perdía el referéndum, fue tapada por una nueva tachadura en el pizarrón de los incumplimientos.

Así, el oficialismo recurrió nuevamente al oficialismo: las fuerzas de Morales interpusieron recurso ante el tribunal constitucional, y en 2017 este falló a favor de Morales invocando los derechos humanos para que pudiera presentarse y el pueblo pudiera elegirlo. El espectáculo de los legisladores oficialistas pidiendo la inaplicabilidad de los artículos de la Constitución sancionada gracias a las mayorías del propio oficialismo será difícil de olvidar para los interesados en la política boliviana.

Con semejante golpe a la institucionalidad y al orden legal, mediante trampas, interpretaciones fraudulentas, amenazas y silenciamientos, comenzó el círculo vicioso que pretendía cerrarse otra vez en la elección de Morales como presidente. En 2018 el legislativo aprobó una ley para instalar y adelantar las primarias en 2019 -intentando legitimar con un halo democrático la candidatura de Morales-, y el tribunal supremo electoral lo habilitó para competir junto con su candidato a vicepresidente Álvaro García Linera.[8] Solamente faltaba el paso final, la consumación de la ilegitimidad: que Morales se presentara y ganara.

De presentarse, se presentó.

El fraude y la renuncia

El día de las elecciones, 20 de octubre de 2019, Morales no descartaba volver a hacer trampa, aun ante los ojos del mundo, aun ante los observadores por su propio país invitados a controlar el proceso electoral. Tal era la fiebre de poder y sensación de impunidad que lo rodeaba. Quizás, la intención de trampear ni siquiera era un plan B, sino una maniobra prioritaria para asegurar la mentirosa victoria.

Andrés Oppenheimer describe los sucesos que comenzaron con fraude, siguieron con protesta, y terminaron en renuncia:

A las 8 de la noche del día de las elecciones, el Tribunal Electoral dejó de anunciar misteriosamente los resultados cuando estaba claro que Morales no ganaría en la primera vuelta. Era vox populi que Morales no ganaría en una segunda vuelta, porque la mayoría de los candidatos de la oposición se unirían en su contra.

El sistema permaneció caído durante las siguientes 23 horas. Cuando se reanudaron los resultados oficiales al día siguiente, Morales había revertido milagrosamente la tendencia de los votos y se perfilaba como ganador en la primera vuelta. Esa fue la gota que rebasó el vaso y motivó que la gente saliera a protestar.

Una misión de observación electoral de 92 miembros de 24 países de la Organización de Estados Americanos (OEA), que el propio Morales había invitado al país, determinó que los resultados oficiales eran dudosos y recomendó que se realizara una segunda vuelta.

Morales disputó el fallo de la misión de observación de la OEA y acordó permitir una nueva misión de auditoría de la OEA de 30 miembros, que la oposición de Bolivia denunció como parcializada a favor de Morales. Sin embargo, la nueva misión de auditoría también concluyó que Morales no había ganado limpiamente.[9]

Denunciando presiones y un golpe de estado en su contra, Evo Morales terminó renunciando a la presidencia y escapándose de su país como un cobarde. El opositor que antes mandaba a los revoltosos a enfrentarse a las fuerzas públicas generando muertes y desestabilización, ahora como oficialista huía ante movilizaciones pacíficas (que tras su escape en algunos sectores viraron en las últimas horas hacia lo violento, lo cual no queda incluido dentro del elogio a la manifestación no destructiva).

Dos factores clave explican la caída del tirano: un nuevo espíritu surgido en parte del pueblo boliviano, ya no dispuesto a dejarse robar y atropellar por Morales y los indigenistas; y el papel de las fuerzas armadas, que en vez de obedecer al tirano reprimiendo y matando manifestantes, le recomendaron que renunciara. Sin la calle, y sin el poder de coerción para imponer sus decisiones, el tirano fabricado con el aparato detrás se vio reducido a su verdadera esencia de hombre pequeño sin armas. Se fue por la puerta de atrás, envuelto en vergüenza, y difícilmente olvide su caída.

Respecto del golpe de estado

Veamos primero la mentira del golpe de estado, a continuación qué pasaría si esto efectivamente fuera un golpe de estado, y por último si termina ocurriendo un golpe de estado.

El grupo de Puebla, con el presidente electo de Argentina Alberto Fernández entre otros corruptos integrantes, está protestando por un supuesto golpe de estado contra Morales, para consuelo del progresismo vernáculo y transfronterizo. Se trata de una tergiversación de lo sucedido simplemente para proteger a uno de los suyos y evitar que les pase lo mismo a sus dirigentes con similar prontuario.

No hay golpe de estado porque nadie sacó por la fuerza a Evo Morales de su lugar. 

No hay golpe de estado porque el mismo Morales renunció al descubrirse que hizo trampa y no poder remontar la situación ante legítimas protestas. 

No hay golpe de estado porque simplemente se va un usurpador, condición necesaria para reestablecer el orden institucional, que no tenía legitimidad para gobernar y menos después de haber hecho trampa.

No hay golpe de estado porque al haber cometido fraude, Morales no puede pretender seguir participando de las elecciones esta vez portándose bien, como si no fuera un delito gravísimo lo cometido y comprobado ante los ojos del mundo.

Ahora bien, ¿y si esto fuera un golpe de estado? La doctrina progresista de la corrección política y el sostenimiento a los líderes de izquierda sin importar su nivel de criminalidad obliga a pensar en un golpe de estado como algo completamente negativo merecedor de condena automática. Pero sacándose esas deficitarias anteojeras ideológicas se puede ver que tanto a lo largo de la historia como en la actualidad el entendimiento de golpe de estado puede ser beneficioso. 

Las revoluciones fundantes de países republicanos, que eran los "golpes de estado" de la época contra las tiranías monárquicas y coloniales, abrieron paso a estados independientes con constituciones liberales. Y hoy en día, algún defensor de los derechos individuales que pida la liberación de Venezuela, ¿se quejaría de un golpe de estado para derrocar el régimen chavista y volver al sistema republicano con elecciones libres, división de poderes y transparencia institucional? No creamos, en base a los discursos abusadores de la democracia, que el golpe de estado es algo a lo cual la gente de bien jamás debe recurrir. Cuando hay que sacarse de encima una dictadura opresora, una tiranía violadora de derechos, un totalitarismo genocida, el golpe de estado es un camino legítimo en la medida que tenga un objetivo de liberación y no de sustitución de un régimen anti-derechos por otro equivalente, caso último donde no hay colisión de principios sino una mera disputa por el poder entre bandas de delincuentes. Además, y volviendo de lleno al caso boliviano, ¿qué derecho tendría Evo Morales, tras precipitar la caída de sus antecesores, presentarse ilegalmente y gobernar ilegítimamente, para denunciar un golpe de estado? Si los golpistas no tienen derecho a gobernar... menos lo tiene él que ya gobernó mal. Encima, lo protagonizado por Evo Morales es más asimilable a un golpe de estado que lo sufrido por Evo Morales.

Ahora, analicemos si todo esto terminara en un golpe de estado. Oppenheimer piensa que

"... si los militares que recomendaron que Morales renunciara para evitar un derramamiento de sangre permanecen en el poder, será un golpe de Estado. Pero si se respeta la línea de sucesión constitucional y un nuevo presidente interino convoca nuevas elecciones en 90 días, será una medida para restablecer el orden constitucional que había violado Morales".[10]

Estoy de acuerdo con la segunda parte, en que habrá recuperación de la institucionalidad en el mencionado supuesto. Discrepo con lo primero: pensar que si los militares permanecen en el poder tras la salida de Morales, se tratará de un golpe de estado, todo presentado en una misma secuencia, es pensar que Morales se fue exclusivamente por la acción (o falta de acción) militar. Pero como ya se mencionó arriba, la negativa de los militares a reprimir en favor del régimen de Morales es solamente un factor determinante: el otro es el caudal de gente que salió a protestar para defender la transparencia electoral, no dejarse robar en los comicios, y clamar por la salida de un delincuente en flagrancia. Si le reconocemos la debida importancia a la manifestación popular y la entendemos como causa eficiente de la renuncia de Morales (lo que fue acción efectiva, frente a la negativa a obedecer de las fuerzas armadas una vez que la protesta ya estaba instalada y no daba el brazo a torcer), no podemos pensar que será todo, en bloque, un golpe de estado. Un razonamiento como este último daría la apariencia de un package deal.[11] A lo sumo, llegado el caso podrá pensarse que luego de la renuncia de Evo Morales ante legítimas protestas del pueblo, unos militares aprovecharon la situación para hacerse del poder y dar un golpe de estado. Pero la gente no salió a protestar pidiendo un régimen militar o animando a las fuerzas armadas a que se queden a vivir en la casa de gobierno.

Para ir cerrando el apartado, citemos las palabras de Alejandro Corbacho:

El propio presidente, sus seguidores internos y externos señalan que se trató de un golpe de estado "cívico, político y policial" al explicar que las fuerzas armadas le pidieron que renuncie. Lo que en verdad ocurrió fue que las mismas no se sumaron al continuismo presidencial sostenido por el fraude electoral y la represión a los opositores.[12]

Ni es un golpe cívico cuando la gente protesta contra un fraudulento, ni es un golpe político cuando el delincuente renuncia tras ser descubierto y repudiado, ni es policial cuando fuerzas de seguridad se niegan a cumplir órdenes ilegítimas de un ilegítimo que ha perdido representación, ha traicionado la constitución y ha trampeado el mandato.

La hipocresía de la izquierda

Podría titular el apartado como "la incoherencia de la izquierda", pero lo cierto es que los izquierdistas son coherentes en mantener a como dé lugar a sus tiranos en el poder. Mejor poner hipocresía para referirse a los que actúan con falsedad, fingen, simulan, y hablan de unas cosas mientras piensan otras.

La izquierda llora por los derechos humanos cuando los carabineros chilenos apenas reprimen a salvajes encapuchados que prenden fuego propiedad pública y privada. Pero se horroriza porque las fuerzas armadas no reprimen a manifestantes pacíficos en Bolivia. Son hipócritas porque no les interesa el bienestar de la gente inocente sino el mantenimiento del poder de coerción de los líderes ideológicamente afines.

La izquierda llora por un supuesto golpe de estado en Bolivia contra alguien que empleó artimañas para gobernar y seguir gobernando, y felicita década tras década a la dictadura comunista que tras derrocar a otro régimen se mantiene en Cuba.

La izquierda llora porque supuestamente el "imperialismo norteamericano" interfirió en Bolivia, pero aplaude las interferencias de Venezuela y Cuba que ayudaron a Morales a sostenerse todo este tiempo.

La izquierda llora siendo la primera en apelar a los organismos internacionales y regionales en procura de la protección de los derechos humanos y la institucionalidad cuando uno de los suyos la pasa mal, pero ahora pretende ignorar los sucesivos informes de la OEA acreditando el fraude electoral de MAS.

Y así podríamos seguir enumerando similares hipocresías de izquierdistas, progresistas y socialistas populistas, pero ellos conocen las que explícitamente pululan por su mente mejor que nosotros, por ende dejemos que las sigan exponiendo para coleccionarlas y exhibirlas en más oportunidades.

Conoce a tu vecino

Fíjate las reacciones en torno a la renuncia de Evo Morales: quiénes lo apoyan denunciando golpe de estado y quiénes lo repudian denunciando fraude.

Es el parámetro para saber, si vivieras en una dictadura, quién te "buchonearía" al estado y quien te apoyaría en defensa de tus derechos.

No está de más conocer a tus vecinos.

Un pequeño consejo, que ahora a muchos les puede sonar alarmista, pero teniendo en cuenta el regreso del kirchnerismo en Argentina, el auge del salvajismo en Chile, y la permanencia del chavismo en Venezuela, puede ayudar para cuando la tiranía asome nuevamente por la ventana.

El "I´ll be back" cocalero

Evo Morales tuvo tiempo de tuitear como despedida antes de escaparse al extranjero:

"Hermanas y hermanos, parto rumbo a México, agradecido por el desprendimiento del gobierno de ese pueblo hermano que nos brindó asilo para cuidar nuestra vida. Me duele abandonar el país por razones políticas, pero siempre estaré pendiente. Pronto volveré con más fuerza y energía".[13]

Dice que tiene ganas de volver. Que tenga la capacidad operativa para hacerlo, es otro aspecto, pero las ganas las tiene. Por ende, deben existir ganas más fuertes de que no vuelva del otro lado. Claro está: ganas de que no vuelva al poder. En paralelo tienen que existir ganas de que lo lleven de vuelta a Bolivia para ser juzgado, si la justicia ha de consumarse.

Conclusión

Todo lo aquí escrito está basado en las primeras horas posteriores a la renuncia de Morales, por ende lo explicado y lo que se concluye se basa en el conocimiento de los hechos referenciados y hasta el contexto temporal aludido.

Dicho esto, procedamos a cerrar. Renunció Evo Morales, y hay un tirano socialista populista menos en el poder. Latinoamérica ahora se bate entre los que se sacan de encima al populismo socialista y los que le dan la bienvenida. Será imprescindible una guía filosófica para derrotarlo, o ganar será simplemente "ganar tiempo" antes que en breve ataque de nuevo. 

No hubo una clara y explícita guía filosófica contra el socialismo populista en Argentina tras caer derrotado el kirchnerismo a finales de 2015, y el resultado está a la vista: a finales de 2019, ha vuelto al poder. No la hubo en Venezuela tras ganar la MUD las legislativas, y los resultados también están a la vista: la oposición mayoritaria se mantuvo en el camino de participar en elecciones fraudulentas convalidando al régimen, y Nicolás Maduro se sostiene en el poder. Se está perdiendo la visión que en cierta medida existía en Chile, y el presidente Piñera está cediendo ante los salvajes que quieren replicar el modelo venezolano accediendo a tratar el tema de reforma constitucional. Si Bolivia pretende alejarse de Evo Morales y de su legado aun no estando su persona, deberá dar un verdadero giro hacia el liberalismo y el republicanismo abandonando el socialismo populista.

Cuidado con los que se aprovechan de la situación para generar caos: los que actuando en nombre de las protestas mayoritarias legítimas se dedican a saquear proyectando falta de legitimidad en los reclamos por inadecuación de medios; y los que defendiendo a Evo Morales pretenden prenderle fuego a las ciudades en manos de la oposición.[14] Es momento de actuar con firmeza para los que mantienen la cordura en Bolivia, y rescatar al país tras años de crisis socialista. Es momento de aprovechar la oportunidad institucional para construir un país beneficioso para sus habitantes, y no enmascarar saqueos, corrupción y muerte con una bandera y un discurso de "plurinacionalidad".

Referencias

[1]"Sánchez de Lozada y sus ministros tienen que ir a la cárcel" - Francesc Relea

https://elpais.com/diario/2003/10/16/internacional/1066255208_850215.html

[2] Carlos Mesa renuncia a presidencia de Bolivia

https://www.nacion.com/el-mundo/carlos-mesa-renuncia-a-presidencia-de-bolivia/Y227TVGIRZGLLDL3TM2S2FTPFE/story/

[3] Hace 14 años, Evo Morales lideró su propio "golpe" contra el anterior presidente - Darío Silva D'Andrea

https://www.perfil.com/noticias/internacional/hace-14-anos-evo-morales-lidero-su-propio-golpe-contra-el-anterior-presidente.phtml

[4] Constitución política del Estado del 2004

http://www.cervantesvirtual.com/portales/constituciones_hispanoamericanas/obra/constitucion-politica-del-estado-del-2004-ley-de-13-de-abril-de-2004/

[5] Evo Morales: cómo hizo el presidente de Bolivia para poder presentarse a un cuarto mandato presidencial si la Constitución solo permite una reelección - Boris Miranda

https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-49926169

[6] Constitución Política del Estado plurinacional de Bolivia

http://www.cervantesvirtual.com/portales/constituciones_hispanoamericanas/obra/constitucion-politica-del-estado-plurinacional-de-bolivia-promulgada-el-9-de-febrero-2009/

[7] Evo Morales: cómo hizo...; op. cit.

[8] ¿Por qué Evo Morales puede volver a presentarse a las elecciones en Bolivia?

https://www.efe.com/efe/america/portada/por-que-evo-morales-puede-volver-a-presentarse-las-elecciones-en-bolivia/20000064-4088428

[9] ¿Un "golpe" contra un golpista? - Andrés Oppenheimer

https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/un-golpe-contra-un-golpista-nid2305566

[10] Ibídem

[11] ""Package-dealing" es la falacia de fallar en discriminar diferencias cruciales. Consiste en tratar juntos, como partes de un todo conceptual único o "paquete", elementos que difieren esencialmente en naturaleza, estatus de verdad, importancia o valor". Rand, Ayn; Philosophy: Who Needs It, Signet, New York, 1984, p. 24. En el caso de marras, para no caer en la falacia deben tenerse en cuenta las diferencias entre una manifestación popular no violenta y un derrocamiento militar violento; un poder civil que nazca de la voluntad de protesta y se asocie a la defensa de derechos, y un poder militar que nazca del aparato estatal y se asocie al uso de la fuerza para gobernar; una movilización civil pidiendo reinstaurar el orden institucional, y un golpe cívico-militar donde civiles actúen deliberadamente para instaurar un régimen de las fuerzas armadas.

[12] La lección que deja la renuncia de Evo Morales (y por qué no hubo golpe de Estado) - Alejandro Corbacho

https://www.infobae.com/america/opinion/2019/11/11/la-leccion-que-deja-la-renuncia-de-evo-morales-y-por-que-no-hubo-golpe-de-estado/

[13] https://twitter.com/evoespueblo/status/1194064700075589638

[14] Descontrol en Bolivia: saquearon la casa de Evo Morales e incendiaron las de dirigentes opositores y periodistas

https://www.infobae.com/america/america-latina/2019/11/11/descontrol-en-bolivia-saquearon-la-casa-de-evo-morales-e-incendiaron-las-de-dirigentes-opositores-y-periodistas/

Miércoles, 13 de noviembre de 2019