La velocidad del cambio y 4 consejos para analizar las inversiones en Argentina


Por Claudio Zuchovicki

Mi abuelo murió en un mundo muy parecido al que nació. Mi padre murió en un mundo algo distinto al que nació. Yo nací en 1965, durante la guerra de Vietnam y todavía tengo las imágenes que luego pude ver de esos momentos. Hoy me cuesta digerir que, en Hanoi, su capital, el metro cuadrado vale US$25.000. Parece que cambiaron bastante las cosas desde aquel entonces. Pero mis hijos, que nacieron en 1996, viven en un mundo totalmente distinto al de ese año, en el cual no existía Facebook, Google, Nintendo, PlayStation, Whatsapp y los celulares eran solo cosa de ricos.

En 1997 debutaba en la bolsa la empresa Amazon. Si invertías US$10.000 ese día, hoy tendrías US$12.500.000 (obvio que yo no lo hice, eso explica porque escribo artículos). Pero se lo merece, porque democratizó el comercio y la logística global. Amazon nació como una empresa vendedora de libros pero, como ustedes sabrán, los libros cambiaron mucho también en estos años.

Lo relevante no es el cambio, sino la velocidad del mismo. Y gran parte del sistema dirigente global no es capaz de percibir eso. La mayoría de los jóvenes del mundo vive en conflicto con sus autoridades, dependiendo al color político que pertenezcan. Su compromiso es con el hoy, no con el pasado ni con el futuro.

Globant, gran unicornio argentino, vale según su cotización en bolsa casi US$4000 millones y les da empleos a 11.300 personas. Mercado Libre vale US$30.000 millones y les da empleos directos a 7300 trabajadores y a muchos miles más en forma indirecta. Dos empresas que son más jóvenes que mis hijos y ya provocaron una revolución laboral y de conocimiento inédito en el país.

¿Cuántos de los que están leyendo esta nota usan WhatsApp? (como nota al margen, comento que este año cumple recién 11 años, que tiene menos de 80 empleados y que su dueña es Facebook). ¿En cuántos grupos de WhatsApp están? ¿En 10, en 20 o en más? ¿Cuánto tarda en llegarles el mismo meme o chiste a todos sus grupos? Ahora imagine lo que representa la viralización en el mundo de hoy: ¡Sacá la plata del banco! ¡Sacá la plata del banco! ¡Sacá la plata del banco! ¡Pesifican todo! ¡Pesifican todo!

Recibís por 20 grupos distintos un mismo dato. Pero, ¿importa si es verdad? Por las dudas, sacás la plata del banco, ¿no? Así se mueven hoy las finanzas, la política, las manifestaciones, las quejas, etcétera. Bienvenidos al mundo de hoy, en el cual la dinámica es más importante que los acontecimientos. ¿Cómo nos movemos en este mundo?

Les propongo pensar en el porvenir en materia económica financiera. Utilizaré algunos consejos recibidos del noble mundo de la Bolsa de Comercio, donde me han enseñado a pensar antes de actuar. Los cuatro consejos recibidos para analizar antes de tomar decisiones son:

1. Un gran profesor bursátil me enseñó una vez que antes de tomar la decisión de subirme o no a un viaje financiero o de invertir en una empresa, debo mirar y estudiar bien quién la maneja; es decir, ver quién es su número uno. Él decía que si el que toma las decisiones viene del área de la producción, que me suba a ese viaje, porque la empresa va a crece. Si el número uno de esa empresa es contador, seguramente está en venta o reestructuración, ya que la exposición del balance es más importante que el futuro y, por lo tanto, son activos para especular y no para invertir. Por último, el profesor decía que, si el número uno es el gerente financiero, entonces que salga rápido porque esa empresa debe estar fundida y necesitando plata.

Reflexión 1: Los dirigentes actuales no creen en la meritocracia, el sobre-esfuerzo no paga. La dedicación extra no premia al que la realiza, sino que se reparte por la decisión de otros. Serán muy bondadosos, pero con el dinero ajeno.

2. Mi compañero de ruta, Augusto Darget, tiene un lema: "Siempre hay que ponderar el valor marginal del dinero; una inversión tiene sentido si lo que podemos ganar es más estimulante que el daño que te puede generar que las cosas salgan mal".

Reflexión 2: El riesgo vale la pena cuando hay más para ganar que para perder, Si la Argentina de hoy es competitiva solo porque el dólar está caro, dejará de serlo cuando éste vuelva a quedar retrasado.

3. Voy a citar a "Gute, el agente 14", porque no me deja nombrarlo, dado su bajo perfil. Él me enseñó a mirar con desconfianza cuando todo resulta muy bueno en el corto plazo. "La vida financiera, al final, es un promedio; si hay muchos beneficios de corto plazo es porque estarás sacrificando el largo plazo".

Reflexión 3: La tasa de interés negativa alienta el consumo pero castiga al ahorro. Sin ahorro no hay inversión. Sin inversión no aumenta la oferta. Sin oferta, con el tiempo no solo habrá un problema de precios relativos sino también de abastecimiento.

4. Siempre escuchaba al "Negro Suárez" cuando decía: "No hay peor momento para invertir que cuando el motivo de hacerlo es porque no hay otras alternativas de inversión. Significa que se formará una burbuja y seguramente vas a pagar muy caro".

Reflexión 4: El mundo juega a favor porque hoy no hay costo de oportunidad del dinero. El 70% de los rendimientos del mundo es negativo. Aumenta el consumo global y todo es genial mientras eso dura, pero las burbujas no se inflan para siempre, y cuanto más crecen?.

A esta altura del artículo es raro que no haya acudido a un cuentito para ejemplificar lo que quiero expresar. Es es el momento de hacerlo:

Un joven inversor fue invitado a una fiesta organizada en el lugar más top de la ciudad y la mayoría de quienes estaban allí eran celebrities (los invitados representan el 50% del producto bruto interno local).

El joven percibió que la mayoría bebía una cerveza que era desconocida. ¿La marca? Tomasgriesa. Al otro día, decidido, llamó a su broker para comprar acciones de la empresa Tomasgriesa. El intermediario preguntó el motivo de esa decisión. El joven inversor le contó sobre la fiesta, pero el broker le sugirió que no invierta sus ahorros en esa firma, porque en esa fiesta no estaba representado el consumo masivo; le explicó que él había vivido un microclima y que a esa cerveza no la conocía nadie. Su alto costo y su poca inserción en el público masivo haría que los balances de esa empresa no fueran buenos y, por lo tanto, sus acciones bajarían de precio.

El joven reflexionó, pero le retrucó que para el balance faltaba mucho, y que si los invitados de esa fiesta percibían lo mismo que él, todos (público minoritario pero muy pudiente) terminarían comprando acciones, lo que haría subir el precio. Y, entonces, él las vendería obteniendo resultados positivos sin importar el balance. Moraleja, lo importante no es la verdad, sino la percepción que tenga la mayoría.

Utilizando los consejos citados para analizar nuestras inversiones, deberíamos pensar que nuestro país es un mar de oportunidades de corto plazo, pero destruimos valor en el largo plazo. En los últimos tiempos hicieron más negocios los intermediarios que los que producen, ya que solo aumentaron los spreads.

El fuerte control de cambio o las restricciones a la compra de dólares no hicieron aflojar el apetito por la dolarización. Por el contrario, le sacaron volatilidad al dólar oficial, que cotiza casi fijo a un nivel de 60 pesos para el que vende, pero de 80 para el que compra. Para el mercado formal la diferencia se la queda el fisco, lo cual no es ventaja para el exportador sino para el recaudador, generando un mercado paralelo donde el spread entre la compra y la venta es de 5% directo. Moraleja, gana más el que intermedia que el que invierte y produce.

Lo mismo pasa con las tasas de interés. Si un banco le ofrece a un ahorrista el 35% anual por un depósito (tasa muy por debajo de la inflación), pero le pide 75% anual para financiar a un cliente productor, parece más un castigo que un beneficio para sus clientes (nota al margen: no hay mejor opción que los cheques de pago diferido avalados por sociedades de garantías recíprocas, en el mercado de capitales argentino, porque eliminan ese costo de intermediación).

En fin, el aumento del spread, ya sea por inclusión de más intermediarios, por mayor percepción de riesgo o por más iliquidez de mercado, genera un a suba de costos, una pérdida de competitividad, una inconsistencia en la formación de precios. Mientras esto pase, los mercados serán imperfectos y tendrán ventaja solo los que tengan mucho dinero y el poder de concentrar.

Martes, 14 de enero de 2020